Esa fiesta que estoy organizando… lo veo venir, va a ser un fracaso. Les confieso que cuando decidí organizarla, respiraba yo cierta fragancia a “soy el puto amo”, “el gallo del corral”, y pensé: “Querida, esta fiesta la llenas tú sólo con unos cuantos colegas”… Afortunadamente, el subidón me duró un par de días. Pasado el efecto efervescente de vaya usted a saber que alegría menor, me recorrió un escalofrío y pensé: “Me lo veo venir…”
Aquel chico de maneras perfectas que siempre quedaba bien en las fiestas y que cuadraba mi esqueleto como una flor en la chimenea de su locomotora… Aquel hombre que venía con ectoplasta en la maleta… Recuerdo esos segundos, cuando al tercer día resucitamos y me presentó a la familia, en los que pensé: “Me lo veo venir…”
Aquel negocio en el que mi yo tenía que erigirse como comercial caníbal, realizar llamadas, vender, vender, vender, vender, mientras el yo simpaticón remoloneaba, aquel negocio que no llevaba mi sello… Si ya lo pensé, si ya lo sabía, si ya lo temía… “Me lo veía venir…”
Pero es que, oigan, los me lo veo venir son tan fugaces que…
No me quejo. No, en serio, no me quejo. Por que ¿y si alguna vez se equivocan los “Me lo veo venir”? ¿Y si un día no se cumpliera el ”Me lo veo venir”? ¿Y si un día dejo de darme de bruces contra el “Me lo veo venir”?
Esta vez… ¿Me lo veo venir? Díganme, díganme, contesten, respondan… ¿Me lo veo venir?

1 comentarios:
¡Buenas! Hemos visto que este blog también participa en los premios 20 blogs y nos hemos pasado para echarle un vistazo, nosotros también nos presentamos en la categoría de viajes http://lablogoteca.20minutos.es/blog-de-viajesnet-331/0/
Y no hemos querido irnos sin antes dejar un comentario.
Saludos y mucha suerte en el concurso, aunque la cosa está complicada...
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