martes 17 de agosto de 2010

Manual del guerrero



Mi manual del amor es un caos. Las páginas de mi manual son una verbena de saques fallidos. Repleto de normas que sigo sólo a veces y de otras tantas contradicciones que me alientan y me animan al impulso irracional. Aún así me empeño, y sospecho que nos empeñamos, en seguir el manual. Por lo que sé de otros, el mío se parece bastante al de todos, al menos en las cuestiones básicas. Si te acaban de disparar en el intestino y te cagaste, se aplican aquí las normas del “zorrerío”. Si oyes rumor de olas y has pasado una temporada cerrado por derribo, cuidado con el próximo corazón que se te acerque porque puede que sólo estés buscando una cama donde alcanzar el purgatorio. Hay un capítulo dedicado a los histerismos varios en clave femenina: no llamar, no llamar insistentemente, no pedir cita en los Jerónimos al primer “me gustas”, no bajar la guardia con el primer “te quiero”, no confiar en las etiquetas, confiar en las etiquetas, hacer caso de las señales, no hacer caso de las señales (esto último, comprenderán, viene en el capítulo de contradicciones, que es el que me sé mejor). No está tampoco mal el capítulo “Salvar al soldado Ryan”. Así he logrado salir de algún frente peligroso cuando me han hecho jaque mate y no han querido firmar tablas.

Ese manual no dice nada sobre el momento oportuno para salir corriendo, no habla de los casos atípicos, de las excepciones, ¿las hay? ¿las habrá? No sé si es que, tal vez, compré el manual para héroes en lugar del manual para canallas, que puestos, me habría gustado mucho más. Y como se me da mal teorizar sobre el amor, pues voy a ver si cambio el manual del amor por el de técnicas de boxeo, golpes y tácticas para vencer, que este peso paja está ya harto de que le dejen K.O.

Manual del boxeador a modo de resumen:

1. “Calentamiento: cada uno por su cuenta (y a su forma), preferirá prepararse física y mentalmente antes del evento”. Mentalmente debería ya estarlo (¿?), y en cuanto al físico he vuelto a correr. Eso cuenta, ¿no?

2. “La pelea está dividida en episodios, los cuales son llamados asaltos y conocidos también por el vocablo inglés round(s) (pronunciado "raund"). La cantidad de estos está determinada por el tipo de evento que sea. El tiempo de cada uno de éstos también es limitado”. El amor dura hasta que llega el siguiente combate. A ver si lo escribo cien veces y lo memorizo.

3. Durante el tiempo delimitado de batalla en el asalto, un boxeador puede derribar o ser derribado. Un púgil puede impartir un golpe lo suficientemente fuerte, uno bien colocado, o un golpe que haya tomado al rival sin una buena postura de pies y con tal le ha hecho perder el equilibrio o le ha hecho perder momentáneamente la conciencia. Ha habido ocasiones en que ambos boxeadores han caído a la lona simultáneamente”. En estos casos, hay que ser rápido y reaccionar en diez segundos.

4. “En los asaltos, siempre que un boxeador recibe un golpe que le deje fuera de combate se le denomina nocaut (K.O., knockout) y queda fuera de la pelea. El nocaut es uno de los episodios más espectaculares (y polémicos) en un espectáculo pugilístico, y es determinante en el resultado de una pelea, pues el boxeador que es noqueado pierde el combate”. En el próximo round, cuando prevea nocaut, antes tiro la toalla. Oigan, que luego no saben lo que cuesta ponerse en forma para el siguiente combate.

5. Tirar la toalla. “Detener la pelea puede evitar un daño irreparable al boxeador”. Pues eso.

6. “En general, se comienza por aprender la posición de ‘guardia básica’ lo cual implica saberse parar perfectamente bien”. Esta técnica la voy dominando, en el ataque es donde empiezo yo a fallar.

7. “Para utilizar las tácticas de ataque debemos abrir nuestra guardia, cosa que puede resultar peligrosa si no estamos pendientes de ello”. Claro, aquí, aquí es donde me suelen colar a mí todos los golpes.

P.D. Mi entrenador está en Berlín y tiene, lo sé, la toalla preparada.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

En tiempos de Urtáin, Dum-dum Pacheco, Legrá o Pedro Carrasco;ya podías tener una brecha en la ceja en la que cupiera un elefante, que la pelea no se paraba.
Hoy en día, parece que hemos entrado algo en razón y aunque desde la esquina no se tire la toalla, si el árbitro ve que uno de los contendientes ha dejado de defenderse o clara superioridad ténica del otro, para la pelea.
Es el único deporte además en el que el árbitro detiene la contienda abrazando al deportista que ha perdido...

The bride dijo...

Pues me das una alegría. Qué bien saber que antes de que el daño sea irreparable, alguien parará el combate. Ya sabía yo que con el manual de boxeo me iría mucho mejor.

Luz de Gas RadioBlog dijo...

No se si aguantaría el primer round, aunque llevemos más de uno en nuestras espaldas

The bride dijo...

Pues no sé cómo pero al final siempre aguantamos todos los rounds. La cuestión, supongo, es protegerse y no salir muy dolorido del combate. :-)

idioto dijo...

Manual, ni manual,si es q estais como una cabra :D
Lo quereis todo y no quereis nada.
Quereis al principe azul con corcel blanco y castillo pero tambien al campesino que no tiene nada.
Quereis al heroe q os salve del villano y al poeta q llora con las primeras luces del amanecer.
Quereis al pirata q os ofrezca aventuras y al funcionario q os aporte seguridad.
Quereis al inadaptado libre de convencionalismos sociales y al triunfador al q todo el mundo aplaude.
Jamás ganareis el combate pq luchais contra vosotras mismas. Nosotros no somos más q sparrings con fecha de caducidad.
:D

The bride dijo...

Que no digo yo que no seamos contradictorias... que sí, que lo somos. También vosotros. Hasta ahora he sido más sparring que boxeador y puede ser que mi combate más duro sea conmigo misma y a lo mejor no sé si los prefiero piratas o villanos o poetas. Y es cierto que estoy como una cabra, zurrada, zurrada. Pero yo tampoco sé muy bien qué queréis... creo que tampoco lo tenéis muy claro.

idioto dijo...

si es q por mucho q digan hombres y mujeres somos criaturas evolutivamente dispares, vosotras homoSapiens y nosotros homoErectus (y no precisamente por nuestro porte erguido jajajaja)