
... sortear los obstáculos vitales y cuadrar agendas en estos días inciertos para volver a reunirnos al sol que más calienta como si nada y hablar de la vida y sus complementos. En esta gran ciudad delirante nos queda el consuelo de que llega el verano, (ya noto cómo empuja las ventanas de mi nuevo refugio secreto), nos queda el consuelo de que con un poco de ganas podremos cuadrar nuestras apretadas agendas para redescubrir que aquí seguimos contra viento y marea para recontarnos quién se casa, se cambia de país, ha engordado o se ha enamorado otra vez como la adolescente LAdy Di que dio el sí quiero a aquel príncipe azul que resultó ponérsele verde con los años...
Sugiero mirar con cariño la pantalla del móvil tener una cerveza a mano y contar 1,2,3, al escondite inglés, ¿dónde estamos todos? Pues estamos en las mismas, recontado el tiempo que hace que no, o el tiempo que hace que no hay tiempo, pero hay que esforzarse porque el material del que se tejen los sueños está hecho para ser compartidos, es lo que toca aunque sea difícil porque no tenemos tiempo... Abogo (que es una palabra que me encanta) por mirarnos menos el ombligo y admirar más los ajenos en una terracita ajena a nuestros líos laborales y demás para acaba pensando que al fin y al cabo no debe ser tan difícil en el mundo de los adultos encontrar tiempo para aparcar esa adultez a cambio de una cerveza bien fría que sepa a confesiones...