
...al que amé, admiré, mi héroe de niñez y mi villano de adolescencia, el mismo que tocaba la guitarra y me encandilaba con su sonrisa lateral, el primer hombre que marca en todas las chicas lo que vendrá o lo que ellas le pedirán lo sepan o no a sus futuros amantes, mi padre, ese primer hombre que fue a la luna y la encontró deshabitada, y volvió y me encontró a mí y nos hicimos mayores y conseguimos entendernos como todos los padres con sus hijas, ni tanto como a los cinco años cuando corría al oír sus pasos tras la puerta, ni tan poco cuando a los veinte cuando le dije adiós en una estación de tren...
Ahora que veo todo con la perspectiva y la lejanía que dan los años y que veo en los parques a los padres sujetar como delicados regalos a sus hijos en sus brazos, puedo suponer y supongo que no debe ser nada fácil y sin entrenamiento no decepcionar a sus princesitas que siempre le piden más, y me quedo con mi padre de ahora, el mismo que ha dejado a un lado su casco de argonauta y descuelga el teléfono a veces para decirme en voz queda que me quiere mucho, él que nunca ha sido de muchas palabras...
1 comentarios:
Me ha encantado leer esto, de verdad.
besos!!!
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